Gallows - Grey Britain (2009)

Pocos grupos han armado tanto revuelo en los últimos años en el Reino Unido como los ingleses Gallows. En poco más de 4 años de trayectoria se han convertido en una de esas bandas que amas u odias, pero que no te dejan indiferente.
Parte de culpa la debe tener la prensa alternativa británica, especialista en subir a la cima a grupos que ni siquiera tienen un disco grabado, para después echar pestes sobre ellos a favor del nuevo sabor del mes. En su caso, el New Musical Express llegó a afirmar que se trataban de la mejor banda de punk inglesa desde The Clash. Unas declaraciones que a todas luces podrían resultar exageradas, pero cuando el capo del mayor sello de punk rock sobre la faz de la tierra, Brett Gurewitz (dueño de Epitaph y guitarrista de Bad Religión) se encapricha de ti tanto como para editar tu disco en Estados Unidos, llevarte de gira al Warped Tour y decir que tu disco de debut, “Orchestra Of Wolves” es el mejor disco del género desde “The Shape Of Punk To Come” de Refused, es indudable que algo tienes.
No es para menos la expectación que han levantado con la inminente publicación de su segundo largo, “Grey Britain”. Un trabajo que ellos mismos definen como más oscuro, cuidado y épico, cuyas letras hablan sobre
Ya solo la intro pone los pelos de punta. Las aguas del Tamesis acompañan a una oscura melodía de violín mientras de fondo se escuchan gritos de violencia, desencadenando en un riff contundente y pesado de los que se te quedan en la cabeza. Tremendo. “London Is The Reason” supone el primer pepinazo que suena a Gallows a más no poder. La voz de Frank Carter es visceral a más no poder que junto a ese acento tan british supone uno de los encantos de la banda, dando como resultado a un futuro clásico de su repertorio. “Leeches” se mueve por los mismos derroteros aunque sorprendiendo con un riff más propio de Rage Against The Machine que de una banda de hardcore.
“I Dread The Night” resume perfectamente esta primera parte del disco: directo a la cara, pero pegadizo gracias a esos coros para berrear con el puño en alto, un autentico temazo. “Death Voices” cierra el inicio del álbum de manera bestial con un puente a capella de los que quitan el hipo. El tema se cierra con un piano de aire clásico que da paso a “The Vulture Acts I & II”, corte de minutos, que como se puede adivinar esta divido en dos partes, una acústica que da paso a su réplica guitarrera y acelerada, uno de los momentos álgidos del disco. La pesada “The Riverbed” confirma que nos encontramos ante la parte más siniestra y oscura del álbum.
La velocidad y furia hardcore vuelven a reclamar su lugar con “The Great Forgiver” y “Graves”, en la que colabora Simon Neil de Biffy Clyro a las voces. El disco lo cierran dos de los cortes más trabajados; “Misery”, que se inicia con una larga introducción a piano acompañada de redobles de tambores desembocando en un tema marca de la casa, y “Crucifucks” que tras un vendaval de mala leche desatada se cierra con una outro orquestada poniendo el broche de oro a uno de los mejores discos salidos en los últimos año del Gran Bretaña.
Sobrevalorados o no, lo que está claro es que estos chavales están decididos a ser grandes y a conseguirlo por sus propios meritos. Y viniendo de un país que últimamente solo produce grupitos de indie-pop de usar y tirar, es de agradecer que salga una banda con cojones como ellos. A tener muy en cuenta.